PROTEO INTERNATIONAL S.r.l. reconoce la importancia crítica de la calidad de las plántulas, especialmente durante la fase de trasplante, cuando los estreses ambientales pueden afectar significativamente el desarrollo de la planta. Recientemente, un cliente Guatemalteco demostró tres pruebas clave que ayudan a determinar si una plántula es de calidad superior, garantizando que pueda resistir los desafíos del trasplante.
La primera prueba, conocida como la prueba de la “bailarina”, consiste en una evaluación simple pero eficaz. El técnico sostiene la plántula entre el pulgar y el índice, haciéndola girar sobre su eje. Una plántula de alta calidad debe rotar suavemente y mantener su integridad sin romperse ni doblarse. Este movimiento simula los estreses que las plántulas enfrentan durante la manipulación y el transporte, convirtiéndose en un indicador crucial de la capacidad de la planta para soportar el estrés físico.
La segunda prueba, llamada la prueba del “capirut”, requiere que el técnico envuelva la plántula alrededor de un dedo. Esta prueba evalúa la flexibilidad y la resistencia de la plántula. Una plántula de calidad no se romperá bajo la presión de ser torcida alrededor del dedo. En su lugar, debe mantener su estructura y demostrar resiliencia, asegurando que no sucumbirá fácilmente a los estreses mecánicos durante el trasplante y las primeras fases de crecimiento.
La prueba final, conocida como la prueba del “desprecio”, consiste en dejar caer la plántula al suelo para evaluar su capacidad de recuperación frente a impactos repentinos. Aunque pueda parecer una prueba dura, es un método eficaz para medir la resiliencia de la plántula. Si la plántula permanece intacta y sana después de la caída, ha superado la prueba, demostrando que puede resistir los estreses ambientales.
Cada una de estas pruebas evalúa un aspecto diferente de la calidad de la plántula. Aquellas que las superan tienen mayores probabilidades de sobrevivir a los estreses del trasplante, incluidos los cambios en las condiciones del suelo, la disponibilidad de agua y la exposición a plagas y enfermedades.
Este resultado puede lograrse mediante un plan de fertilización adecuado durante la etapa de vivero, que asegure un suministro equilibrado de macro, meso y microelementos de la línea de PROTEO.